martes, 18 de agosto de 2015

Recuerdos valeranos


Conociendo nuestra historia

José Rosario Araujo
Para los finales del 1790 en donde se encuentra la ciudad solamente se veía unos cuantos ranchos  de las fincas de las familias Terán y Díaz. Existía la finca “Santa Rita” de la madre de Mercedes Díaz; Valentina Mexia de Díaz;  que había sido propietario Marcos Valera. Le toca a Mercedes Día donar cien varas para construir una iglesia, donación hecha de palabra,  que en 1818 los herederos ratificaron la donación en 1818.
El nombre de Valera se le designa a esta población debido a un sacerdote de ese apellido que  al recorrer la meseta donde después se fijó la ciudad, al ver lo ventajosa de su topografía predijo que en ese sitio fundarían una ciudad.

En el año de 1850 llega a Valera El Gral. Juan Ignacio Montilla;  benefactor de la urbe que cuenta apenas con treinta dos años de fundada. Montilla era oriundo de Quebrada Grande.
Diecinueve años después se instala en Valera la primera imprenta por el alemán Juan Hack con la finalidad de realizar la publicidad a la Botica Alemana. 

El zanjón del Tigre es creado artificialmente y  se hizo para conducir las aguas de riego a varias haciendas de la zona y su nombre se debe a un felino que atemorizaba a los habitantes cercanos a la obra artificial.
Con gran entusiasmo celebran los valeranos en 1871 que le es concedida a la ciudad de Valera la categoría de ciudad y la fundación de la “Sociedad Amantes del Progreso” que establece la primera escuela regentada por Diego Salinas.

Se realiza en el año de 1873 el primer matrimonio por civil realizado en el estado Trujillo en la ciudad de Valera, autorizado por el Presidente del Concejo Departamental de Valera; Arístides Paredes y los contrayentes son Miguel Azuaje y Rosalía Paredes.

En el año de 1904 se nota en la ciudad de Valera un avanzado progreso gracias  a la iniciativa de su Concejo Municipal; presidido por el Gral. Juan Ignacio Montilla. Se construye un puente sobre el río Motatán en el camino hacia Carvajal y El Gral. Castro como prometió en su paso por Valera la dotación del acueducto para Valera, envía al Ing. Andrés Palacios. Se inaugura una línea telefónica entre Valera y Motatán, además de la construcción  de un cementerio en un sector llamado “El ojo de agua”.

En el mismo año Domingo Giacopini dona el terreno  para la construcción del Hospital  y la cantidad de 2000 Bs para comenzar la construcción. En el amplio terreno existía una casa; situada en el camino que iba hacia Betijoque; que servía de hospedaje a los arrieros que procedían de San Lázaro. El Concejo Municipal acepto el donativo del italiano  y le dio la posibilidad de escoger la junta Administrativa  que quedo integrada por el Pbro. Miguel A. Mejía, Ernesto Spinetti, Eleazar González Troconis, Dr. José Antonio Tagliaferro, Julio Troconis y Pompeyo Oliva, entre otros.

Cuatro años después  se demolió la vieja casa y dos años más se procedió a levantar una nueva edificación. En ese tiempo era gobernador del estado;  el  Gral. Víctor Manuel Baptista  quien cedió con la mitad de su sueldo y coloco un aporte mensual de ochocientos bolívares  para los trabajos.
La ciudad de Valera le debe su alumbrado público a Rodulfo Terán Labastidas quien fundo una compañía anónima llamada “Planta Eléctrica de Valera”, integrada por Terán como Presidente  y Vicepresidente Juan Ignacio Montilla, con un capital de 52.000 de capital social.

En el mismo terreno  que donó Mercedes Díaz para la capilla se encuentra situada la Iglesia San Juan Bautista. La capilla conto con la colaboración del Dr. Gabriel Briceño de La Torre, quien donó ornamentos, vasos sagrados y una campana.
A los dos años en plena misa la capilla que era de techo de palma se quemó y fue reconstruida al lado de la que se quemó con paredes de tapias y techo de tejas, siendo donada la fachada por Doña Margarita de La Torre.    

Es fundado el ateneo de Valera en el año de 1905 y entre sus fundadores se encuentra el Pbro. Miguel Antonio Mejía, Dr. Antonio Tagliaferro, Américo Briceño, Rafael Terán, Juan Hack; caballero alemán, Gral. Juan Ignacio Montilla, Abel Cifuentes, Manuel Briceño, entre otros. Esta casa de la cultura contaba con un órgano periodístico “Cosmo” de Pompeyo Oliva.

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