lunes, 30 de noviembre de 2015

SIMÓN BOLÍVAR Y LOS TRATADOS DE PAZ EN TRUJILLO

Benito A. Flores Sáez 

El Libertador Simón Bolívar en su corta vida de apenas 47 años, 5 meses, 24 días, 13 horas y 3 minutos, que equivalen a 17.330 días de vida, desarrolló un proyecto revolucionario, donde la teoría y la práctica iban de la mano. Desde el punto de vista militar fue un indiscutible guerrero y estratega, pero además intelectualmente produjo una serie de escritos que lo hicieron trascender en el tiempo.

Debemos recordar, para ubicarnos en el espacio tiempo, que Simón Bolívar nace en el año 1783 y para el año 1813 contaba con 30 años de edad. Al encontrarse la Patria sin República debido a que el 25 de julio de 1812 había caído la Primera República, el joven Simón inicia la Campaña Admirable en enero de 1813 con el propósito de restablecer la República y en su paso por la Provincia de Trujillo, firma la Proclama de Guerra a Muerte, el martes 15 de junio de ese año, donde comienza señalando: "Un ejército de hermanos, enviado por el soberano Congreso de La Nueva Granada, ha venido a libertaros, y ya lo tenéis en medio de vosotros, después de haber expulsado a los opresores de la Provincias de Mérida y Trujillo" y finaliza expresando: "Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, sino obráis activamente en obsequio de la Libertad de la América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables".

Luego en 1820, siete años más tarde, visita por segunda vez a la Provincia de Trujillo, hoy estado Trujillo, esta vez no hizo la Guerra a Muerte, sino vino fue a hacer la Paz con la firma de los Tratados de Armisticio y Regularización de La Guerra y posteriormente la Entrevista, Brindis y Abrazo del Libertador Simón Bolívar y el General Pablo Morillo en la población de Santa Ana de Trujillo. Todos estos hechos producidos sucesivamente, el 25, 26 y 27 de noviembre de 1820, nos demuestran que su planteamiento de la Guerra a Muerte, no fue por crueldad, sino todo lo contrario por Amor a la Patria y por darle una respuesta al momento histórico que vivía el Continente Americano.

Para comprender mejor estos hechos históricos tengamos presente que Simón Bolívar y el Ejército Libertador llegaron por segunda vez a Trujillo, el 6 de octubre de 1820, provenientes Mérida y salen el 7 de diciembre del mismo año, por Niquitao para Barinas, San Cristóbal, Cúcuta y Bogotá. En nuestro Trujillo vivieron un total de 63 días y El Libertador realizó 237 cartas, como lo demuestra el Tomo XVIII de la Colección Escritos del Libertador, publicada en 1987.

Días antes de realizar los Tratados de Armisticio y Regularización de La Guerra, El Libertador había escrito entre otros documentos, los siguientes: La Proclama de Carache, el 14 de Octubre, en Carache; la Proclama a Los Corianos para la Libertad de Coro, el 21 de Octubre, en Escuque; la Proclama de Ceiba Grande, el 23 de Octubre, donde reafirma la Libertad de los Esclavos y dice que Trujillo es el Farol de la Patria y la Proclama a Los Caroreños para dar la Libertad a Barquisimeto, el 26 de Octubre, en Trujillo.

Los Tratados de Armisticio y Regularización de La Guerra son redactados en la ciudad de Trujillo y para estudiar este tema se hace necesario conocer que la palabra Armisticio viene del Latín Armistitium, detención de las armas, por lo tanto el Tratado de Armisticio, se puede definir como una convención o acuerdo en la que los dos bando contendientes de una guerra suspenden las acciones bélicas sin poner fin al estado de guerra.

El Gobierno de Colombia, presidido por El Libertador Simón Bolívar y el Gobierno de España, dirigido por el General Pablo Morillo, nombran las comisiones encargadas de redactar el Tratado de Armisticio y quedó integrada por los Patriotas: General de Brigada Antonio José de Sucre, Coronel Pedro Briceño Méndez, Teniente Coronel José Gabriel Pérez y Juan Bautista Carrillo Quevedo. Y por parte de los españoles se encontraban: Coronel Ramón Correa, Juan Rodríguez del Toro y Francisco González de Linares. Posteriormente, dando cumplimiento al Artículo 14º del Tratado de Armisticio, convienen nombrar una comisión para redactar el Tratado de Regularización de La Guerra. Dicha comisión fue la misma que redactó el Tratado de Armisticio.

El Tratado de Armisticio está conformado por 15 Artículos y se terminó de redactar el día 25 de Noviembre de 1820, a las 10 de la noche y según su Artículo 2º la duración era de seis meses y se podía prorrogar el tiempo que fuese necesario. Asimismo, su principal fundamento es la negociación de la paz y por ello ambos gobiernos se comprometen a celebrar inmediatamente un Tratados que Regularice la Guerra, conforme al Derecho de Gentes.

El Tratado de Regularización de La Guerra está integrado por 14 Artículos y fue firmado un día después del Tratado de Armisticio, es decir, el 26 de Noviembre de 1820. En él se plasman los derechos de los prisioneros de guerra hasta lograr su canje y se expresa que la asistencia, cuidados y alivios de los prisioneros, deben ser igual a la atención de los miembros del ejército que los posee.
Del mismo modo, se declara obligatorio y a la brevedad posible el canje de prisioneros, el cual se realizará clase por clase y grado por grado o dando por superiores el número de los subalternos.
En su Artículo 12º, hace referencia a los últimos honores de los cadáveres y ordena entregar los cadáveres que sean reclamados por los gobiernos contrarios o por particulares.

Las Tratados de Armisticio y Regularización de La Guerra, deben ser conocidos por los seres humanos, porque tienen una proyección internacional, debido a que cada vez que se presenta una guerra mundial o una situación de conflicto bélico, es de referencia obligatoria su aplicación en la negociación de paz.

Una vez finalizados estos Tratados de la Paz, se dio paso al Brindis, Entrevista y Abrazo del Libertador Simón Bolívar con el General Pablo Morillo, el 27 de Noviembre de 1820, en Santa Ana de Trujillo. Con estos tres hechos históricos nació la Jurisprudencia Constitucional, el Derecho Humanitario Internacional y la Diplomacia Mundial.


El Libertador refiriéndose a estos hechos trascendentales expresó "Este Tratado será digno del alma del General Sucre".
En el estudio de la Historia Patria debemos consultar los libros fuentes, poseer iniciativa propia y aportar ideas, para no repetir mecánicamente los centenares de errores que encontramos a diario.

 No podemos cargar con los errores de otros. Vale citar a José Ingenieros, cuando señala en su libro El Hombre Mediocre lo siguiente: "Cada generación debe repensar la historia: Los hombres envejecidos se la entregan corrompida, acomodando los valores históricos al régimen de sus intereses creados; es obra de los jóvenes transfundirle su sangre nueva, sacudiendo el yugo de las malsanas idolatrías. La historia que de tiempo en tiempo no se repiensa, va convirtiéndose de viva en muerta...".

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