viernes, 20 de marzo de 2015

Bolívar y los yanquis




"... los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad..."
Simón Bolívar, El Libertador.

José Rosario Araujo II PARTE

Bolívar no recibió a Irving, intercambiando cartas en donde aduce el caraqueño que la detención de los barcos norteamericanos se debía a que habían violado el bloqueo y contrabandeado armas a los españoles. La negativa del caraqueño se debe a que los norteamericanos se negaron a recibir a Lino Clemente por el asunto de Florida.
El Libertador da terminado el duelo epistolar cuando propone buscar de árbitros internacionales pero Irvin no cede y amenaza con el poderío militar de su nación, razón por la cual después de ripostar a Irvin  el venezolano da por concluido el conflicto  epistolar, que fue de 10 cartas, entre el 29 de junio y el 12 de octubre.

 En la primera carta Bolívar se expresa opinando sobre el olvido de los norteamericanos de la fraternidad y la amistad  apoyando a España con el contrabando de armas a favor del enemigo de los patriotas. En las siguientes cartas el “Hombre de América” indica que no puede de haber neutralidad cuando se contrabandea armas de una  de las partes en contra. 

Pero los yanquis no iban a dejar que ningún plan dañara lo que tenían preparado para La Florida. Con una gran fuerza militar apoyada por soldados españoles provenientes de La Habana.
Ya desde los inicios de la lucha de independencia de la América española los norteamericanos fueron muy claros de que se encontraban en paz con España y no iban a realizar   ningún acto que comprometan su neutralidad, pero se mantuvieron secretamente  apoyando a los españoles y ya anteriormente habían definido el conflicto como una guerra civil entre dos bandos.
Bolívar había encomendado a Pedro Gual en 1815 como agente de Cartagena de las Indias ante el gobierno yanqui teniendo como misión comprar pertrechos para la guerra, pero los gringos le negaban esa posibilidad alegando la supuesta “neutralidad”.

La toma de la Florida significaba para los norteamericanos un problema en sus relaciones de amistad con España. Monroe  ordena la captura del Gral. McGregor e inventa un incidente; como después los harían con la voladura del Maine, para justificar la guerra contra España, o lo harían con el incidente del Golfo de Tonkín para atacar a Vietnam; cuando el crucero yanqui aborda e incendia el buque venezolano “Tentativa” asegurando que había violado aguas territoriales de Los Estados Unidos.  




Las fuerzas yanquis comandadas por Andrew Jackson, el Comodoro Henley y el Mayor Bankhead toman la isla de Amelia expulsando a los revolucionarios de Bolívar; el día 23 de diciembre de 1817, fundando Jacksonville, teniendo una duración la República Bolivariana de La Florida de 66 días.
El Libertador Simón Bolívar estaba claro a pensar que la unidad latinoamericana sería un  muro de contención en contra de los deseos de expansión de Los Estados Unidos. El 22 de junio de 1818 Bolívar encomienda a Lino de Clemente como enviado extraordinario y ministro Plenipotenciario de Venezuela en Los Estados Unidos para que solicite el reconocimiento del país como Estado Libre e Independiente  y se fije convenios y tratados con ese país para relaciones comerciales y políticas para los dos países.

Numerosa  es son las cartas  de Bolívar  aclarando  la perversa e interesada conducta de los “albinos”, como llamaba a los gringos, dirigida a  Revenga: “Jamás conducta ha sido más infame que la de los norteamericanos con nosotros” (San Cristóbal, 25-V-1820);  y “Ya que por su anti-neutralidad, la América nos ha vejado tanto, exijámosle servicios que nos compensen sus humillaciones y fratricidios. Pidamos mucho y mostrémonos circunspectos para valer más o hacernos valer”.

A Urdaneta: “Wilson me escribe que en los Estados Unidos no ha encontrado a nadie que hablara en mi favor” (Guayaquil, 30-VII-1829); a Patrick Campbell, la famosa frase : “Los Estados Unidos “parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad” (Guayaquil, 5-VIII-1829); a Santander: “Y así, yo recomiendo a usted que haga tener la mayor vigilancia sobre estos americanos que frecuentan las costas: son capaces de vender a Colombia por un real si la tuvieran” (Magdalena, 13-VI-1826).

El Libertador  definía en estos términos a los yanquis como “canalla”, “belicosos”, “regatones”, “capaces de todo”, “egoístas”, “humillantes” y “fratricidas”.
Entre los errores graves cometidos por Zea, fue la entrega de las goletas “Tigre” y “Libertad” que habían sido retenidas hacía más de dos años, siendo criticado por Bolívar por lo lacayo de ese proceder.

Bolívar entendía que los yanquis nunca reconocerían el estado venezolano y dos años después; ya ganada la batalla de Carabobo; reconocía ya la presencia del imperialismo norteamericano tratando de frenar el desarrollo de nuestra América.

Bolívar desde que había sido nombrado en Cúcuta; presidente de la Gran Colombia; designó a al Dr. Pedro Gual como ministro de Relaciones Exteriores; que fue años después figura determinante en la realización del Congreso de Panamá.

Envió dos misiones diplomáticas, una cerca de Perú, Chile y Buenos Aires; dirigida por Joaquín Mosquera;  y la segunda; liderada por Miguel Santamaría;   a México y Centro América para proponer una liga de defensa.   

Bolívar entendió perfectamente la existencia de dos Américas y en sus planes de integración excluía a Los Estados Unidos. Reconocía la unidad para poder enfrentarse al imperialismo español y al reciente imperio norteamericano.

El Libertador fue enfático en sus expresiones de identificar dos tipos de habitantes de América; los de la América  Meridional, los suramericanos y los  de la América Septentrional que eran los de procedencia inglesa como los “gringos”.

El CONGRESO ANFICTIÓNICO DE PANAMA

Después de Ayacucho es impostergable la reunión de los países hispanoamericanos para así el gran caraqueño podría reunir  sus quince años de pensamiento de unidad  
Hispanoamericana.

Días antes Bolívar había enviado una invitación a los  gobiernos de Colombia, México, Río de La Plata Chile y Guatemala, a formar el Congreso de Panamá. Era necesario “que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes colonias española, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la duración de estos gobiernos”.

La invitación viene firmada por  Simón Bolívar que ocupa la primera magistratura del Perú, y refrendada por Sánchez Carrión, su Ministro de Relaciones Exteriores.

La autoridad del Congreso la tendría “La Asamblea de plenipotenciarios nombrados por cada una de las repúblicas y “reunidos bajo los auspicios de la victoria, obtenida por nuestras armas…”. Que difícil hubiera sido con esta unidad latinoamericana que nuestra América se convirtiera por tantos años en el patio trasero gringo.

Por eso es que ahora con este nuevo despertar latinoamericano;  con estos vientos de cambios que surcan la América India; crea la  alerta en el imperio que tratara de todas las maneras posibles defenestrar la unidad latinoamericana.

Como ahora es necesaria la unidad  latinoamericana para frenar el avance del imperialismo yanqui, en ese tiempo era necesaria la unidad para frenar la Santa Alianza.
El Libertador propone un periodo de seis meses para la instalación del Congreso.

Siendo admirador de los griegos, reconocía que era necesario repeler la amenaza extranjera y para combatirla había que formar un cuerpo anfictiónico que diera la defensa de los intereses de los Estados que había pertenecido a la corona española.
Los griegos contaban con el derecho de enviar un representante para los concejos anfictiones para solventar las diferencias entre los griegos.

Guayaquil; propuesta por el Gral.  San Martín El Protector;  Quito; por el mismo Bolívar;  San José en Costa Rica y León en Nicaragua; sugeridas por Cecilio del Valle;  son las ciudades que se disputan la sede del gran evento.

Que claro estaba el Libertador cuando finaliza su carta de invitación con este párrafo:
“El día que nuestros plenipotenciarios hagan el canje de sus poderes, se fijará en la historia diplomática de América una época inmortal. Cuando, después de cien siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho público, y recuerden los pactos que consolidaron su destino, registrarán con respeto los protocolos del Istmo. En él, encontrarán el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el universo. ¿Qué será entonces el Istmo de Corinto comparado con el de Panamá?”

Al conocerse el triunfo de las armas patriotas en Ayacucho ya los plenipotenciarios podían reunirse “bajo los auspicios de la victoria obtenida por nuestras armas”.

Bolívar estaba seguro de que los yanquis no podían formar parte del Congreso, no desconocía el caraqueño la posición colonialista del gobierno norteamericano y la negativa de aceptar la liberación de Puerto Rico y Cuba; que ya seguramente le tenían el ojo puesto. Pero como nunca falta un traidor, no podía dejar de sabotear el Gral. Santander.

Conocía el Libertador que la América Latina estaba aislada y amenazada y no se podía vacilar por la debilidad de sus países,  por eso la necesidad de la unidad latinoamericana.  Sabia  con la amenaza de la Santa Alianza no se podía planear ataques a Cuba o a Puerto Rico y así se lo hace saber a Paéz en una misiva.

El traidor Santander sigue  insistiendo e invita a Los Estados Unidos manifestando que son “unos amigos tan sinceros e ilustrados” tratando de destruir con esto la unidad de los pueblos latinoamericanos.

Desde este momento comienza la inherencia de los yanquis en las decisiones de  Latinoamérica con la ayuda de sus lacayos como ya se perfilaba el granadino Santander, que ya se había aliado con  el “gringo” Anderson; comisionado al Congreso, por invitación de Santander; para definir que su país se oponía a la libertad de las islas mencionadas solamente que fueran anexadas a su país.

Quizás a Los Estados Unidos no les gustó mucho no ser invitados por Bolívar  al Congreso de Panamá, que fracasó, cuestión favorable para ellos ya que el cónsul norteamericano para El Perú decía que con este fracaso ellos se veían aliviados de un enemigo peligroso en un futuro. El cónsul ingles en el Perú en carta dirigida al Conde de Dudley que era Secretario del gobierno inglés le decía que los gringos lamentaban que donde había brotado un Cesar no apareciera un Brutus y de esta manera demostraban sus planes en contra de Bolívar.

Desde que los gringos se enteran del Congreso de Panamá comienzan con una campaña de desprestigio en contra de Bolívar; como siempre acostumbran y que a pesar de pasar el tiempo no dejan de aplicar las mismas políticas. No solamente los yanquis son los que atacan al Libertador, también se nota la mano inglesa, como buenos piratas que son no podían quedarse atrás de sus herederos. Se niegan a que las disputas entre Brasil  y Argentina por la banda Oriental de Uruguay se lleven al Congreso.
El Congreso de Panamá fracasa  y los yanquis se ven aliviados de un peligroso enemigo como lo era la unidad latinoamericana.   Después del atentado de septiembre contra Bolívar; el ministro yanqui conspira y espía contra  Colombia;  y el caraqueño escribe una epístola a su Ministro de Relaciones Exteriores; Estanislao Vergara;  acusando a   Harrison de mezclarse en los asuntos de la nueva nación latinoamericana.
En el mes de marzo de 1829, Los Estados Unidos envía como Embajador al General William Henry Harrinson, hombre de posiciones extremas y algo violento. En un banquete celebrado en la ciudad de Bogotá en el aniversario de la Batalla de Boyacá, una persona propuso un brindis por los hombres ilustres de América, sus libertadores: Washington y Bolívar. El militar yanqui se enoja y grita:

¡Washington muerto vale mucho más que Bolívar vivo!

Para nadie era un secreto que en la Gran Colombia que ya se encontraba moribunda y nuestro héroe luchaba para salvarla, la colonia anglo norteamericana era enemiga de Bolívar.
Volviendo a los tiempos del fin de la Gran Colombia, los anglo norteamericanos aparecen en la intentona del General Córdoba, en donde falleció el héroe de la frase “A Paso de Vencedores”.

Este General granadino conocido por su bravura en el combate era novio de Fanny Henderson, hija del embajador de Gran Bretaña en la Gran Colombia, quien después de muerto Córdoba se consoló rápidamente casándose con un paisano.

El Libertador era llamado en el Congreso de Los Estados Unidos “el loco de Colombia”, en pocas palabras para los gringos hay que ser loco para oponerse a sus planes y hay que dejar que sean destinados a plagar de miseria a nombre de la libertad como dijo Simón Bolívar.

Los yanquis fueron desde el principio de la lucha por la independencia latinoamericana enemigos de ella, ya que la libertad de estas naciones favorecía los intereses de Inglaterra y no la de Estados Unidos. Las cosas no han cambiado mucho desde esos tiempos.

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